El futuro de las empresas está en la nube

La irrupción abrupta de la pandemia por covid-19 revolucionó el funcionamiento de las empresas. Muchas debieron frenar sus actividades. Sin embargo, las que ya contaban —o rápidamente contrataron— un sistema en la nube (cloud computing), no solo no detuvieron su operatividad sino que obtuvieron amplios beneficios adicionales.

 

El uso de servidores en la nube ha permitido que las empresas que trabajan con un entorno cloud computing mantuvieran a sus empleados operando al ciento por ciento de manera virtual. Esto supuso no solo la continuidad de la facturación de la compañía sino también un ahorro más que significativo en la conservación de la clásica infraestructura montada para el trabajo de oficina, en la que se provee de espacios físicos adecuados, electricidad, agua, productos de limpieza, productos de oficina, hardware, vigilancia y demás. 

 

¿Un plus? Al no tener que disponer de hardware físico, se reducen los elementos contaminantes con el medio ambiente y la empresa se alinea a un perfil público comprometido, acompañando y sumándose a la tendencia mundial eco—friendly.

Los funcionarios que desarrollan sus actividades en la nube comparten recursos y trabajan en proyectos de forma individual o conjunta. Pueden trabajar en el mismo documento de forma simultánea y realizar las reuniones de intercambio desde sus dispositivos, sin importar desde qué lugar o punto geográfico lo hagan (home office, beach office). 

 

Como en la nube desaparecen las barreras espacio y tiempo, dejan de ser indispensables los traslados o el cumplimiento de determinadas horas laborales. El trabajo, ahora, se mide por resultados y por la calidad de aquello que se entrega, lo que redunda en una mayor productividad y excelencia. Por su parte, estas nuevas características permiten que los empleados concilien mejor su vida laboral con la personal, reduciendo el estrés y aumentando su motivación.

El entorno del cloud computing, como hemos visto, incrementa la productividad, permite reducir costos —tanto fijos como variables—, y mejora la gestión del uso del tiempo. También ahorra espacio de almacenamiento del ordenador y existen planes ilimitados de espacio así como otros adaptados según la cantidad de funcionarios a los que queramos dar acceso.

 

Los estándares de seguridad de muchas de las plataformas para trabajar en la nube son extremadamente altos y estrictos. Como presentan guardado automático, se evitan pérdidas de datos, y gracias a opciones avanzadas existe la posibilidad de elegir quién puede ver, editar o descargar determinado documento, e incluso definir desde qué dispositivo pueden hacerlo. El control es absoluto.

Por todas estas ventajas, la nube continuará ganando impulso. De hecho, es la principal tendencia tecnológica a nivel mundial. 

Toda empresa que aspire a ser competitiva en el mercado actual debe optar por digitalizar los procesos de su compañía en la nube. Hacerlo es flexible, seguro, escalable y sencillo, además de económico. Sin dudas, la mejor inversión.

 

Autor: Juan Carlos Franco

Juan Carlos Franco es experto en implementación de sistemas ERP. Apasionado por la optimización de procesos. Optimista en la aplicación de nuevas tecnologías para mejorar la eficiencia en las empresa.

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La necesidad de un mayor control y centralización de procesos que ayuden a la eficaz toma de decisiones, ha llevado a muchos empresarios a adoptar nuevas tecnologías como los ERP (Enterprise Resource Planning por sus siglas en inglés) o, al menos, pensar en incorporarlas. Pero, ¿son los ERP capaces de sistematizar los procedimientos empresariales por sí solas? Y de no ser así, ¿qué conviene saber de antemano para que esta tecnología rinda todo su potencial para tu negocio?

La irrupción abrupta de la pandemia por covid-19 revolucionó el funcionamiento de las empresas. Muchas debieron frenar sus actividades. Sin embargo, las que ya contaban —o rápidamente contrataron— un sistema en la nube (cloud computing), no solo no detuvieron su operatividad sino que obtuvieron amplios beneficios adicionales.