ERP, el ADN de tu empresa

La necesidad de un mayor control y centralización de procesos que ayuden a la eficaz toma de decisiones, ha llevado a muchos empresarios a adoptar nuevas tecnologías como los ERP (Enterprise Resource Planning por sus siglas en inglés) o, al menos, pensar en incorporarlas. Pero, ¿son los ERP capaces de sistematizar los procedimientos empresariales por sí solas? Y de no ser así, ¿qué conviene saber de antemano para que esta tecnología rinda todo su potencial para tu negocio? 


 

En la actualidad, tener un sistema ERP se ha convertido en un aspecto determinante a la hora de gestionar una estrategia empresarial: constituye un impulso a su economía reduciendo costos, permite un mayor control de cada área (sobre todo en cuanto a logística, contabilidad o inventario), adhiere a patrones de estándar de alta calidad que abre las puertas al mundo, es capaz de estructurar lineamientos en base al mercado en el que compite, minimiza los errores humanos y, por si todo esto no fuese suficiente, lo hace en tiempo real.

 

Por supuesto, estar en conocimiento de toda esa información otorga cifras que brindan certezas, y que colaboran exitosamente al momento de tomar decisiones. Aquellos números que, por variados motivos (tiempos, burocracia, información cruzada) se desconocían o se conocían de manera parcial, fuera de tiempo o luego de una larga cadena de pedidos de informes, ahora son accesibles al instante. 

 

Con esto se deja de contemplar a la compañía como una unidad sub-dividida (comercial, producción, recursos humanos, etcétera) para posicionarse ante ella con una mirada globalizadora que evidencia la verdadera capacidad que dispone (tanto a nivel operativo como productivo), y con la cual se habilita a desplegar estrategias que exploten al máximo sus fortalezas y reduzcan al mínimo sus debilidades.

 

No es de extrañar, entonces, la creciente demanda por integrar el sistema ERP en los negocios. 

 

Sin embargo, el ERP no puede funcionar sin información previa. Como todo software, necesita que lo alimentemos de conocimientos acerca de la organización y sus procesos, para que luego efectúe la sistematización de los mismos. ¿Te has preguntado cuánto sabes de las acciones que se producen en el día a día en los diversos sectores de tu empresa?

 

Pongamos un ejemplo: detrás del número exacto de stock de cierto producto, hubo pasos que se fueron efectuando. Es decir, el ingreso del producto al sistema, el egreso por ventas o muestras obsequio, el reintegro por devoluciones… El mix de esas actividades arroja como resultado la cifra de inventario de un artículo.

 

Aunque en el ejemplo anterior aludimos específicamente al inventario, aplica a cada una de las áreas de la compañía. Cuando hablamos de conocer cada procedimiento, nos referimos a cada pequeño o gran paso que se produce en ella.

 

Hay que considerar, asimismo, que cada sector suele generar sus propios mecanismos y particularidades a la hora de llevar adelante los procesos que le competen. Pero recuerda que con un sistema ERP, todos los procedimientos se unifican, ya que cada módulo es integrado a un único programa de software al que pueden acceder los diversos departamentos. Esto rompe las barreras comunicacionales internas e impulsa el trabajo colaborativo y coordinado, lo que optimiza el rendimiento y contribuye en la planificación general.

 

Así que, como habrás notado, la conclusión es simple: a mayores especificaciones para nutrir el sistema ERP, mayor la rapidez en su implementación, la obtención de resultados y, sobre todo, el control absoluto del ADN de tu negocio. 

 

Autor: Juan Carlos Franco

Juan Carlos Franco es experto en implementación de sistemas ERP. Apasionado por la optimización de procesos. Optimista en la aplicación de nuevas tecnologías para mejorar la eficiencia en las empresa.

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